Una audiencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) celebrada este martes en Medellín dejó una escena que difícilmente olvidarán quienes la presenciaron: la madre e hija de John Darío Giraldo Quintero, víctima de los llamados “falsos positivos”, protagonizaron un gesto de perdón hacia el teniente (r) Andrés Mauricio Rosero, quien admitió haber ordenado su asesinato en 2003.
La diligencia hacía parte de una serie de audiencias en las que 31 exintegrantes del Batallón de Artillería número cuatro Coronel Jorge Eduardo Sánchez reconocieron formalmente su responsabilidad en al menos 19 casos de ejecuciones extrajudiciales. Los hechos ocurrieron entre 2002 y 2004 en los municipios de San Luis, Cocorná y Granada, en el oriente del departamento de Antioquia.
El gesto que detuvo la sala
Yésica Giraldo, quien tomó la palabra antes de acercarse al compareciente. Explicó que el perdón que estaba a punto de entregar no era improvisado, sino el resultado de un largo proceso espiritual. Luego, junto a su abuela, dirigiéndose directamente al exmilitar, le expreso:“De parte de mi abuela y de parte mía, como muestra de nuestro perdón real y sincero, queremos brindarle un abrazo, si lo permite y si lo desea.” Rosero entre lágrimas pidió perdón a la familia, seguido de un sentido y profundo abrazo.
La familia también expresó gratitud por la verdad revelada en audiencia y pidieron que el compareciente continuara colaborando con la justicia para que otras familias pudieran acceder a una experiencia de sanación similar.
“Todo mi ser está acá para tratar de reparar el sufrimiento y el daño que causamos. Vamos a estar en alma y de corazón el resto de nuestras vidas para ustedes.” Teniente (r) Andrés Mauricio Rosero.
El magistrado de la JEP que presidió la sesión subrayó el valor institucional de lo sucedido. Según dijo, ese tipo de momentos representan el sentido más profundo del tribunal: propiciar la reconciliación entre colombianos que han sufrido las consecuencias más brutales del conflicto armado. “Para actos así, para momentos así, es que existe la Jurisdicción Especial para la Paz.”
Lo que ocurrió en esa sala el 25 de marzo demuestra que, incluso en el espacio más adverso, la reconciliación puede irrumpir cuando la verdad llega completa y sin evasiones.


