La senadora y candidata presidencial Paloma Valencia, del Centro Democrático, lanzó esta semana una propuesta que sacudió el debate económico del país: gestionar un préstamo bilateral con el gobierno de los Estados Unidos por cerca de US$50.000 millones (185 billones de pesos) con el propósito de refinanciar la deuda pública y acceder a condiciones financieras más favorables.
La iniciativa fue presentada por Valencia durante una entrevista en el espacio “Es La Economía Estúpido” del diario La República, donde la candidata defendió abiertamente la necesidad de renegociar los pasivos del Estado colombiano en el marco de lo que denominó su modelo de “economía fraterna” o “capitalismo social”, que combina libertad de empresa con apoyo a sectores populares y pequeños emprendedores.
“Aspiramos obtener un préstamo de Estados Unidos por cerca de US$50.000 millones.”— Paloma Valencia, candidata presidencial del Centro Democrático
La regla fiscal, en el centro del argumento
Valencia mencionó que cumplir la regla fiscal será “prácticamente imposible” durante los primeros años de un eventual gobierno suyo. Para sortear esa restricción, la candidata propone reorganizar los pasivos del país en condiciones más sostenibles a través del préstamo con Washington, apostando por tasas de interés más bajas que las del mercado internacional de capitales.
La propuesta, sin embargo, dejó preguntas sin responder: Valencia no explicó qué garantías o condicionamientos políticos podría exigir la Casa Blanca a cambio de un crédito de semejante envergadura, ni cómo afectaría la soberanía nacional una deuda de esa magnitud con el gobierno estadounidense.
El contexto geopolítico complica la ecuación
La propuesta llega en un momento en que la administración de Donald Trump ha intensificado su injerencia en América Latina configuran un escenario en el que una dependencia financiera directa con Washington despertaría inevitables debates sobre soberanía y autonomía de la política exterior colombiana.
Ninguno de estos factores fue abordado por Valencia en su intervención pública, lo que alimentó las críticas de sectores políticos que cuestionan la viabilidad y las implicaciones de asumir una deuda bilateral de esa dimensión con la primera potencia del hemisferio.
El gobierno Petro sale al paso
La propuesta de la candidata presidencial del uribismo reabrió, además, el debate sobre el estado actual de las finanzas públicas y el legado del gobierno Duque. En enero de 2026, el presidente Gustavo Petro aseguró que su administración pagó íntegramente la deuda de 70 billones de pesos del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) que había dejado pendiente la gestión anterior. En abril de este año, Petro anunció también la cancelación total de la deuda adquirida con el Fondo Monetario Internacional durante la pandemia (US$5.400 millones), lo que, según Petro, liberó al país de las condiciones que el FMI impone a sus deudores.


