El segundo semestre de 2026 marcará un punto de inflexión climática para Colombia. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) emitió una alerta de alto impacto ante la inminente llegada de un fenómeno de El Niño que, según los modelos científicos más recientes, podría convertirse en uno de los eventos más severos de los últimos 140 años.
Ghisliane Echeverry Prieto, directora del Ideam, señaló que las aguas del Pacífico ecuatorial ya registran temperaturas por encima de los valores normales, una señal inequívoca del calentamiento sostenido que precede al fenómeno. “Mínimo va a ser un fenómeno moderado”, afirmó la funcionaria, dejando abierta la posibilidad de que su intensidad supere la del ciclo de 2024.
Probabilidad de consolidación:
+90%
Período crítico:
Jul – Dic 2026
Anomalía térmica esperada:
+2 °C
Una amenaza de escala global
El fenómeno no es solo una preocupación local. Agencias climáticas internacionales proyectan que este denominado “Súper Niño” —cuyo ciclo se extendería hasta bien entrado 2027— podría ser el de mayor impacto en más de un siglo, con anomalías térmicas en el Pacífico que superarán los 2 °C por encima de lo habitual. Sus efectos, sin embargo, no serán uniformes: mientras Colombia, México y Centroamérica enfrentarán sequías prolongadas, incendios forestales e inflación por escasez de alimentos, el Cono Sur experimentará lluvias e inundaciones de carácter destructivo.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) respalda las proyecciones del Ideam, con una alta probabilidad de consolidación del evento hacia finales de 2026.
Efectos directos sobre Colombia
En el territorio colombiano, El Niño suele traducirse en una drástica disminución de lluvias, un aumento sostenido de temperaturas y temporadas secas prolongadas, con especial afectación en las regiones Caribe, Andina y parte de la Orinoquía. Estas condiciones, históricamente, disparan el riesgo de incendios forestales, deterioran los cultivos agrícolas y presionan los embalses que abastecen de agua potable y generan la mayor parte de la energía hidroeléctrica del país.
¿Qué se debe hacer?
Ante este escenario, el Ideam y las autoridades de gestión del riesgo instan a la ciudadanía a adoptar medidas preventivas desde ahora. Las recomendaciones abarcan desde el uso racional del agua y la energía, hasta la prohibición de quemas en zonas rurales y boscosas. La atención especial debe centrarse en los grupos más vulnerables: niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias, quienes son los más expuestos a las olas de calor.
En el sector agropecuario, las autoridades exigen la implementación urgente de planes de almacenamiento de agua y estrategias de protección para cultivos y ganado, ante la previsible contracción de la oferta hídrica.

