Las plenarias del Congreso de la República aprobaron de manera definitiva la reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992. La iniciativa, que ahora pasa a sanción del presidente Gustavo Petro, transforma estructuralmente el modelo de financiación de las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas, desvinculando sus presupuestos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para atarlos a los costos reales de la educación.
Sin embargo, la jornada legislativa trascendió lo técnico. En el recinto de la Cámara de Representantes, la aprobación se convirtió en un acto de memoria histórica, donde el Ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, dedicó la victoria legislativa a las víctimas de la represión estatal durante las movilizaciones estudiantiles de la última década.
Del IPC al ICES: El fin de la asfixia financiera
El corazón de esta reforma radica en la corrección de una fórmula matemática que, durante 30 años, mantuvo a las universidades públicas operando al límite. Hasta ahora, las transferencias de la Nación crecían según el IPC, ignorando que los costos educativos (nómina docente, tecnología, infraestructura e investigación) aumentan a un ritmo superior a la inflación general.
Con la nueva ley, se implementa el Índice de Costos de la Educación Superior (ICES), calculado por el DANE. Este cambio técnico permitirá que los recursos giren en torno a las necesidades reales del sistema, buscando sanear los déficits acumulados y permitiendo la expansión de la cobertura.
Según cifras del Ministerio de Educación, el impacto fiscal ya es tangible: el presupuesto para las IES públicas ha pasado de 5,5 billones de pesos al inicio del actual mandato, a cerca de 12 billones proyectados para 2025, sin la necesidad de crear nuevos impuestos. La meta a largo plazo es ambiciosa: lograr que la inversión en este sector alcance el 1% del Producto Interno Bruto (PIB).
“Su lucha no fue en vano”: El homenaje en el recinto
Mientras los congresistas celebraban la votación, el ministro Daniel Rojas tomó la palabra en un emotivo discurso que conectó la burocracia legislativa con las calles. Sosteniendo un lápiz gigante simbólico, Rojas enfatizó que este proyecto no es una dádiva del gobierno, sino un “acuerdo sobre lo fundamental” conquistado por el movimiento social.
“Hace diez años morían en las calles y eran víctimas de las balas por pedir financiación de la universidad pública. Hoy podemos decir que su lucha no fue en vano”, declaró Rojas ante la plenaria.
El Ministro procedió a leer una lista de nombres que resonaron en el hemiciclo, recordando a estudiantes asesinados o heridos en el marco de las protestas sociales de años anteriores: Jhonny Silva, Nicolás Neira, Dilan Cruz y Lucas Villa, entre otros. “A todas y a todos los estudiantes de la universidad pública les anuncio que aquello por lo que lucharon en las calles, hoy es Ley de la República”, sentenció el Ministro.
Reacciones y el “Segundo Tiempo”
El presidente Gustavo Petro reaccionó de inmediato a través de su cuenta de X, calificando la gestión como una “revolución en las finanzas de la Nación para educación”, defendiendo el aumento del gasto público como una herramienta necesaria para sacar a la sociedad de la ignorancia.
No obstante, el Gobierno advierte que esto es solo el comienzo. Durante su intervención, el ministro Rojas fue enfático en señalar que la reforma a los artículos 86 y 87 es apenas el primer paso.
“Vamos por el segundo tiempo, porque hasta ahora vamos empezando”, advirtió Rojas, anunciando que el Ministerio está listo para radicar una Reforma Integral a la Ley 30. Este nuevo proyecto buscará ir más allá de lo financiero para consagrar la educación como un derecho fundamental y no como un servicio o negocio, cerrando así el ciclo de demandas históricas del sector educativo.
Con esta aprobación, Colombia cierra el año legislativo enviando un mensaje contundente: la sostenibilidad financiera de la universidad pública deja de ser una incertidumbre anual para convertirse en una política de Estado, cimentada sobre la memoria de quienes exigieron este cambio desde las calles.


