En un acto multitudinario celebrado en la Plaza Luis Carlos Galán de Bucaramanga, el presidente Gustavo Petro presentó la ampliación del programa Colombia Mayor y el lanzamiento del Pilar Solidario Pensional, medidas que marcan un hito en la política social del país. Con la participación de más de 1.200 ciudadanos, líderes comunitarios y artistas locales, el evento —bautizado como Dignidad Mayor— busca garantizar una renta básica mensual de 230.000 pesos para 1,4 millones de adultos mayores en situación de pobreza extrema a partir de octubre de 2025, con la meta de llegar a 3 millones de beneficiarios en los próximos años.
Un compromiso con la justicia social

El mandatario destacó que esta iniciativa no es un “regalo”, sino la restitución de derechos para quienes dedicaron su vida al trabajo informal, la tercerización o la precarización laboral sin acceder a una pensión digna. “Ahora les decimos a los ancianos de Colombia que podrán comprar una comida caliente todos los días y tener un colchón caliente donde dormir, no una acera fría”, afirmó Petro ante la multitud, subrayando que el programa busca erradicar el abandono y la soledad que afectan a millones de personas en la tercera edad.
El Departamento de Prosperidad Social (DPS), liderado por Mauricio Rodríguez Amaya, inició una campaña de búsqueda activa para identificar a 1,6 millones de adultos mayores no registrados en sus bases de datos, priorizando a quienes superan los 75 años y carecen de protección social. Además, se incrementará el subsidio actual de 80.000 a 230.000 pesos para mujeres mayores de 70 años y hombres mayores de 75, en el marco de la reforma pensional aprobada por el Congreso, aunque su implementación enfrenta retrasos por “intereses que obstaculizan su sanción”, según el presidente.
Santander como faro de la solidaridad



El evento incluyó la firma del Pacto Santander Territorio Solidario, un acuerdo suscrito por alcaldes de la región para impulsar proyectos de agroindustria sostenible, turismo comunitario y economía solidaria. Este pacto refleja la apuesta del Gobierno por una gobernanza participativa, vinculando el desarrollo territorial con la autogestión y la cultura local. Durante la jornada, el pintor bumangués Jaime Guevara obsequió al presidente una obra simbólica en la que Bolívar entrega una espada a María Antonia Santos, mientras pescadores artesanales le entregaron una atarraya tricolor en defensa de los humedales y ecosistemas amenazados.
Demandas sociales y ambientales en el debate
El escenario también sirvió para que líderes regionales expusieran preocupaciones críticas:
- Defensa del páramo de Santurbán: Se rechazó la minería de multinacionales y el fracking, con el lema “Agua sí, oro no”, y se denunció la criminalización de defensores ambientales.
- Crisis de seguridad: Representantes alertaron sobre el aumento de sicariatos y la militarización en Bucaramanga, calificada por algunos como “paramilitarismo urbano”.
- Salud pública: Se exigió supervisión nacional para evitar despidos masivos en hospitales como el Universitario de Santander y garantizar la inversión en infraestructura, como el hospital regional de San Gil.
Logros del Gobierno y mirada al futuro
Petro aprovechó la ocasión para resaltar avances de su administración:
- Reducción del 55% en la mortalidad infantil y disminución a la mitad de muertes maternas.
- Entrega de 670.000 hectáreas de tierra a campesinos y aumento del salario mínimo real por encima de la inflación.
- Tasa de desempleo más baja del siglo XXI, especialmente en mujeres y jóvenes.
Además, criticó los fondos privados de pensiones que invierten en el exterior, exigiendo que esos recursos se reinviertan en Colombia para generar empleo, no para “apoyar genocidios en Palestina”.
Un llamado a la acción
El presidente cerró su discurso con un mensaje contundente: “Quiero vivir en el corazón del pueblo porque hicimos, no porque simplemente dijimos”. Al recordar la censura de una bandera de Bolívar con los colores rojo, negro y blanco —símbolo de “libertad o muerte”—, instó a los “comuneros del siglo XXI” a no dar “ni un paso atrás” en la construcción de una Colombia potencia mundial de la vida.
Con este anuncio, el Gobierno refuerza su apuesta por una vejez digna, integrada a un modelo de desarrollo que prioriza la justicia social, la sostenibilidad ambiental y la participación ciudadana. Mientras tanto, el reto ahora es garantizar que las promesas se traduzcan en acciones concretas, especialmente para quienes, tras décadas de lucha, esperan ver reconocidos sus derechos.