Funcionarios de Estados Unidos confirmaron que el presidente Gustavo Petro no enfrenta en este momento cargos penales formales vinculados a las investigaciones que adelantan fiscales federales del Distrito Sur de Nueva York.
La controversia jurgió cuando The New York Times reveló que dos investigaciones independientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos exploran posibles vínculos del mandatario colombiano con organizaciones narcotraficantes. Entre los aspectos bajo análisis figuran presuntas reuniones con traficantes y la posibilidad de que su campaña presidencial hubiera solicitado donaciones a grupos del narcotráfico. Petro negó categóricamente cualquier vínculo con estas organizaciones, y la Fiscalía colombiana nunca ha presentado cargos penales en su contra.
Expertos jurídicos consultados por el mismo medio subrayaron que la apertura de una investigación no equivale a una acusación formal. Los fiscales federales estadounidenses frecuentemente abren pesquisas sobre jefes de Estado sin que estas deriven en cargos, y es poco habitual que Washington procese penalmente a un mandatario en ejercicio. Generalmente, de existir acusaciones, estas se hacen públicas una vez el dirigente abandona el poder.
¿Intervención electoral o investigación rutinaria?
En Colombia, la publicación fue recibida con profundo escepticismo. La reconocida periodista de investigación María Jimena Duzán lo expresó con claridad: “Aquí, la gente lo siente como un acto de intervención en la campaña”. El propio Petro calificó la situación como una injerencia electoral, mientras que la embajada colombiana en Washington emitió un comunicado refutando el reporte.
La profesora de derecho de la Universidad de Nueva York, Rachel Barkow, aportó una perspectiva más matizada al señalar que, si bien los fiscales continúan actuando con normalidad institucional, el problema radica en que el público externo ya no puede distinguir con facilidad qué procesos son rutinarios y cuáles están políticamente contaminados.
El efecto rebote: ¿quién gana y quién pierde?
Paradójicamente, las noticias sobre las investigaciones podrían terminar beneficiando a la izquierda colombiana. La popularidad de Petro históricamente sube cada vez que los colombianos perciben que está siendo atacado desde Washington. Ese efecto podría trasladarse ahora al candidato presidencial de su partido, el senador Iván Cepeda, quien encabeza las encuestas y ganó terreno días después de publicarse el reportaje.
La derecha, en cambio, intentó capitalizar políticamente la noticia. El candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella llamó a Petro a responder por sus “escándalos”, mientras que el expresidente Álvaro Uribe buscó extender la sombra de duda hacia Cepeda.


