Lo que estaba planeado como una demostración de fuerza política en un distrito clave de la provincia de Buenos Aires, se convirtió en una caótica retirada para el presidente de Argentina, Javier Milei. La caravana de La Libertad Avanza fue abruptamente interrumpida este miércoles en Lomas de Zamora por una multitud de vecinos que, entre piedrazos, botellazos e insultos, forzaron al mandatario y a su comitiva a abandonar el lugar en cuestión de minutos.
El evento, organizado en el marco de la campaña para las elecciones legislativas provinciales del próximo 7 de septiembre, apenas logró recorrer unos metros antes de que la protesta ciudadana lo hiciera insostenible. La manifestación fue una clara expresión del descontento popular, alimentado tanto por las políticas de ajuste económico del gobierno como por el escándalo de corrupción que sacude a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y que apunta directamente al entorno presidencial.
Junto a Milei se encontraban figuras clave de su gobierno y partido, como su hermana y Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el candidato a diputado José Luis Espert, quien según imágenes viralizadas en redes sociales, tuvo que huir de la escena a bordo de una motocicleta. La jornada se saldó con dos personas detenidas.
Un escándalo como telón de fondo
Analistas políticos señalan que la caravana en Lomas de Zamora podría haber sido un intento del oficialismo por desviar la atención mediática del caso de corrupción que domina la agenda. La controversia se desató tras la filtración de audios del exdirector de la ANDIS, Diego Spagnuolo, donde detalla un presunto esquema de pago de coimas a laboratorios para la adjudicación de contratos millonarios de medicamentos, eludiendo los procesos de licitación pública.
Según las grabaciones, Karina Milei recibiría cerca de 800 mil dólares mensuales a través de esta trama, en complicidad con Eduardo “Lule” Menem, Subsecretario de Gestión Institucional. A raíz de estas revelaciones, tanto los funcionarios mencionados como el propio presidente Javier Milei enfrentan una denuncia penal.
Mientras la tensión escalaba en la provincia, en el Congreso Nacional, el jefe de gabinete, Guillermo Francos, era interpelado por los diputados con más de mil preguntas centradas, precisamente, en este escándalo que pone en jaque la credibilidad del gobierno.
La reacción oficial del gobierno
Tras el fallido acto, la respuesta del gobierno fue inmediata y apuntó directamente a la oposición. A través de sus redes sociales, el presidente Milei responsabilizó al kirchnerismo por organizar el ataque y llamó a sus seguidores a “castigarlos en las urnas”.
En la misma línea, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, acusó al kirchnerismo de “sembrar violencia y caos para recuperar algo de poder”, en una declaración que obvia el malestar ciudadano no partidista. “Kirchnerismo Nunca Más”, sentenció la ministra.
El incidente en Lomas de Zamora no solo evidencia una fractura social palpable, sino que también refleja la enorme presión que enfrenta la administración Milei, acorralada entre el malestar por sus políticas económicas y un escándalo de corrupción que amenaza con escalar hasta las más altas esferas del poder.