“La humanidad tiene que escoger: el capital y la muerte, o la vida”: Petro en la III Cumbre Social de los Pueblos de América Latina y el Caribe

“La humanidad tiene que escoger: el capital y la muerte, o la vida”: Petro en la III Cumbre Social de los Pueblos de América Latina y el Caribe

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, utilizó la tarima de la III Cumbre Social de los Pueblos de América Latina y el Caribe en Santa Marta para pronunciar un discurso que trascendió la política regional, enmarcando el momento actual como una coyuntura global donde la humanidad se enfrenta a una elección existencial e inaplazable: la vida o el capital.

Petro declaró que estamos viviendo “días que estremecen al mundo” y denunció la proliferación de la barbarie y el genocidio como el resultado directo de la “codicia del poder del capital”. En un acto de profunda significancia histórica, el mandatario también anunció el perdón estatal por la masacre de la Unión Patriótica (UP) y lanzó una advertencia directa a las fuerzas de poder estadounidenses: el despertar del jaguar ancestral.

El conflicto central: Codicia y la muerte de la democracia

El punto central del análisis del Presidente Petro reside en una tesis de profunda crítica al modelo económico global. Según él, la contradicción fundamental del siglo XXI es entre la codicia y la existencia, o entre el capital y la vida.

“La humanidad tiene que escoger: o se escoge el capital y la muerte, o se escoge la vida”, afirmó el mandatario. Subrayó que, en esta era, “la revolución se llama vida”, y que el sistema capitalista, cuya ley es aumentar la ganancia, se niega a reducir su tasa de beneficio o abandonar los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), priorizando el lucro sobre la existencia planetaria.

A su vez, Petro lamentó que la crisis del sistema haya llevado a la muerte de la democracia en el mundo, donde lo que hoy reina es la barbarie y la ferocidad del poder.

El genocidio en Gaza como “experimento” global

El mandatario colombiano señaló a los sucesos en Gaza como una manifestación de esta barbarie global. No se trata solo de un conflicto histórico, sino de un “experimento” cuyo objetivo es mostrar a los pueblos del Sur global, a la gente pobre y trabajadora, “cómo actuará la ferocidad del poder mundial”.

Sin embargo, destacó un cambio significativo en el panorama internacional: la creciente soledad política de figuras como el señor Netanyahu y el señor Trump en la Asamblea de Naciones Unidas. El empuje de las multitudes en Europa, afirmó Petro, llevó a varios estados de la OTAN (incluyendo Francia) a cambiar su posición y apoyar a Palestina.

En un gesto de reconocimiento a la resistencia popular, el presidente anunció que otorgará la Cruz de Boyacá a las colombianas Luna y Manuela, encarceladas tras navegar a Gaza, y al médico palestino Sadafi, cuya dignidad se convirtió en un símbolo global tras perder a su familia, pero quedarse a cuidar a los niños huérfanos en un hospital bombardeado.

Misiles en el Caribe: El costo humano de la codicia

La denuncia de la barbarie se extendió a la geografía local con una fuerte crítica a la presencia militar en el Mar Caribe. El presidente denunció que los misiles están cayendo “aquí al frente, en nuestro Mar Caribe”, citando el asesinato del pescador pobre Alejandro Carranza frente a Santa Marta.

Petro desestimó las narrativas que criminalizan a las víctimas, afirmando que, independientemente de si el pescador llevaba pescado o cocaína, “no tenía pena de muerte y no tenían por qué haberlo asesinado”.

El mandatario acusó directamente a la alianza de la oligarquía colombiana con el narcotráfico de buscar el aislamiento y la humillación de Colombia. Según él, esta misma alianza, que financia los ataques, acude a las oficinas políticas en Estados Unidos (mencionando al senador Rubio) para pedir venganza y una intervención indirecta contra el gobierno actual.

Perdón histórico a la UP y el llamado a la unidad bolivariana

En un momento de profundo simbolismo para la historia colombiana, el presidente anunció el cumplimiento de un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). A nombre del Estado de Colombia, pedirá perdón a las familias de los 6,200 militantes del partido de izquierda Unión Patriótica (UP) que fueron asesinados, recordando que esta masacre fue producto de la misma alianza oligarquía-mafia que hoy trata de humillar a la nación.

Como respuesta a la amenaza global y a los actos déspotas contra los pueblos de Latinoamérica, Petro hizo un llamado a refundar la Gran Colombia (Colombia, Venezuela y Ecuador, entre otros). Propuso que los países de la región organicen comités de constituyentes desde las bases de la sociedad para crear la Confederación de la Gran Colombia, superando así la figura del Estado-nación que, según él, fue un constructo generado por el capital.

La advertencia ancestral: El despertar al jaguar

El discurso concluyó con una fuerte advertencia dirigida a las fuerzas de poder en Estados Unidos, encarnadas en las figuras de Trump y Rubio, invocando una “vieja profecía”: “si el águila dorada ataca el cóndor, se despertaría el jaguar”.

El presidente alertó que si el águila (Estados Unidos) se atreve a atacar al cóndor (Colombia), lo que encontrará será “el jaguar despertando poderoso”, y la historia cambiaría definitivamente.

Petro instó a un diálogo entre iguales: “Hablemos, pero de tú a tú sin arrodillarnos”, proponiendo que América del Sur puede salvar a Estados Unidos ayudando a limpiar su matriz energética de fósiles, plantando así la bandera de la vida.

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