La región del Catatumbo, históricamente golpeada por la violencia sistemática, cerró el año 2025 con cifras que revelan tanto la magnitud de la tragedia como la respuesta estatal. Según un balance exhaustivo de la Unidad para las Víctimas, el Gobierno destinó más de $15.000 millones de pesos para atender de forma inmediata a más de 30.000 personas que se encuentran en el epicentro de la emergencia.
Radiografía de una crisis: El desplazamiento no cesa
El impacto del conflicto en el Catatumbo se traduce en rostros y nombres. Solo en 2025, el Registro Único de Víctimas (RUV) incluyó a 109.028 nuevas personas debido a hechos ocurridos específicamente en esta zona.
La jerarquía de la violencia en la región se distribuye de la siguiente manera:
- Desplazamiento Forzado: 102.857 personas afectadas.
- Amenazas: 8.222 víctimas registradas.
- Confinamiento: 6.405 personas que perdieron su libertad de movilidad.
Para mitigar este impacto, la Unidad movilizó recursos extraordinarios bajo el marco del Estado de Conmoción Interior, ejecutando 61.583 giros de emergencia por un valor que supera los $41.000 millones de pesos en municipios receptores de población desplazada.
Kits y Apoyos: La logística del alivio
Más allá de los recursos económicos, la respuesta en territorio se centró en la entrega de insumos básicos de supervivencia. Durante el año se distribuyeron 103.315 kits de ayuda humanitaria, una cifra récord que busca cubrir las necesidades de alimentación y aseo de las familias que lo perdieron todo.
Hacia el 2026: De la asistencia a la reparación
El balance de 2025 también arroja una mirada hacia el futuro productivo de la región. No solo se acompañó a 1.080 víctimas en procesos de retorno y reubicación, sino que se sentaron las bases para proyectos de emprendimiento.
Para el 2026, se ha confirmado la entrega de:
- 570 esquemas familiares: Incluyen electrodomésticos e insumos para fortalecer negocios propios.
- 250 esquemas comunitarios: Orientados a la reconstrucción del tejido social en veredas y barrios.
Reparación colectiva: Un compromiso con lo ancestral y lo social
El enfoque de la Unidad no fue solo individual. Se reportaron avances significativos con Sujetos de Reparación Colectiva, priorizando sectores clave como:
- El pueblo indígena Motilón Barí, cuya cultura ha sido vulnerada por el conflicto.
- La Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT) en Ocaña.
- Comunidades vulnerables en municipios críticos como Tibú y El Tarra.
A medida que el Catatumbo intenta transitar hacia la estabilidad, la efectividad de estos recursos y el cese de las hostilidades entre grupos ilegales serán los factores determinantes para que el 2026 no sea un año de más registros, sino de soluciones definitivas.

