El Partido Político Oxígeno, la colectividad que Ingrid Betancourt impulsó como alternativa de oposición al gobierno de Gustavo Petro, no resistió el veredicto de las urnas este domingo y quedará borrado del mapa político institucional colombiano. Al no alcanzar el umbral electoral mínimo establecido por la normativa vigente, la organización pierde su personería jurídica de forma inmediata, cerrando así un capítulo breve, agitado y, a la postre, fallido.
La lista al Senado cosechó 27.879 votos, apenas el 0,14% del total nacional; la lista a la Cámara de Representantes, por su parte, no fue más allá de los 8.166 votos, equivalentes al 0,04%. Números que, en el lenguaje electoral colombiano, significan una sola cosa: extinción. Los avales otorgados por el partido para esta contienda quedarán sin efecto jurídico, y la organización no tendrá representación en el Congreso durante el periodo 2026-2030.
Una tormenta anunciada
El naufragio del 8 de marzo no fue un accidente imprevisto. Semanas antes de la jornada electoral, el partido —que había adoptado el provocador rótulo de “Selección antiPetro”— vivió una crisis interna que erosionó sus cimientos. Candidatos relevantes abandonaron la lista en medio de cuestionamientos públicos sobre la conducción del proyecto y la forma en que se tomaban las decisiones al interior de la colectividad. Lo que debía presentarse ante el electorado como un frente unido de oposición llegó a las urnas visiblemente resquebrajado.
Para Betancourt, figura que regresó a la política colombiana cargando el peso de su dramática historia personal, el resultado representa algo más que una derrota electoral: es el cierre abrupto de una segunda oportunidad que el partido había conseguido con esfuerzo en 2021, cuando tras un prolongado proceso legal recuperó su personería jurídica. Aquella restitución, que parecía el punto de partida de una nueva etapa, terminó siendo apenas una prórroga.
