En una decisión que marca un antes y un después en la estructura económica de Colombia, el presidente Gustavo Petro anunció el decreto que fija el salario mínimo para el año 2026 en 2 millones de pesos, incluyendo el auxilio de transporte. La medida, fundamentada en la nueva doctrina del “Salario Vital Familiar”, busca transformar la remuneración básica de un simple cálculo matemático a una herramienta de justicia social y reactivación económica.
Hacia la dignidad familiar
El mandatario explicó que este incremento no es arbitrario, sino que responde a un cambio de paradigma. Mientras que históricamente el ajuste salarial se limitaba a una negociación entre gremios y sindicatos, la nueva política se basa en la realidad del hogar colombiano promedio (3,4 miembros y 1,5 trabajadores).
El objetivo es claro: que el ingreso de ese “trabajador y medio” logre cubrir la canasta básica familiar, estimada actualmente en los 3 millones de pesos.
“El salario no es un costo; el salario es el ingreso de la fuerza de trabajo que determina la riqueza en Colombia”, afirmó el jefe de Estado durante su alocución.
Las cifras del incremento
El aumento representa un salto significativo en el poder adquisitivo de los colombianos. Los detalles técnicos del decreto para 2026 son los siguientes:
| Concepto | Valor / Porcentaje |
| Salario Total (con transporte) | $2.000.000 |
| Salario Base (sin auxilio) | $1.746.882 |
| Incremento Nominal | 22,7% |
| Incremento Real (proyectado) | 18,7% |
| Aumento Real Acumulado (2022-2026) | 36% |
Este acumulado histórico del 36% en el poder de compra real es, según la Presidencia, una cifra que no se registraba en el país desde la década de los 60.
El impulso a la “Economía Popular”
Frente a las advertencias de sectores que temen un impacto negativo en el empleo, Petro defendió la tesis de la demanda agregada. El argumento sostiene que, al inyectar más dinero en los bolsillos de 2 a 3 millones de trabajadores, se dinamiza directamente la “economía popular”: las tiendas de barrio, los pequeños restaurantes y los servicios locales.
Productividad sobre explotación
El Presidente también enfatizó que la rentabilidad de las empresas no debe depender de “alargar la jornada o disminuir el salario”, sino de la mejora en la productividad. Bajo esta visión, un trabajador mejor remunerado y con acceso a educación pública de calidad es más eficiente, lo que permite una transición hacia un modelo económico más moderno y humano.
Finalmente, el mandatario vinculó este hito económico con la paz nacional, asegurando que la estabilidad en los hogares es el cimiento principal para reducir la violencia. “Si la gente de Colombia vive mejor, las condiciones de la paz se construyen”, concluyó.


