Las elecciones a la Cámara de Representantes en el departamento del Magdalena dejaron un mensaje político inequívoco: el poder ya no está concentrado en una sola corriente. Las cinco curules obtenidas por fuerzas distintas configuran un escenario plural donde conviven partidos tradicionales, sectores de derecha y nuevas fuerzas progresistas que están reorganizando el mapa político del departamento.
Los números hablan por sí solos. El Pacto Histórico encabezó la votación con 88.526 votos en lista cerrada, consolidándose como la primera fuerza política del Magdalena en esta contienda. Le siguió el Partido Liberal con 117.805 votos en lista completa, siendo Kelyn González su candidata más votada con 51.981 votos. El Centro Democrático obtuvo 101.147 votos, con Chadan Rosado como su figura principal con 61.953 votos. El Partido Demócrata Colombiano sumó 84.406 votos, llevando a Elizabeth Molina a la Cámara con 44.949 votos. Y el Partido Conservador alcanzó 67.144 votos, con Franklin Lozano obteniendo 43.469 votos. Una radiografía electoral que refleja tanto la vigencia de las estructuras tradicionales como el ascenso real de nuevas fuerzas políticas en la región.
Vale destacar un dato revelador: aunque el Partido Liberal y el Centro Democrático superaron al Pacto Histórico en votos totales de lista, ambos lo hicieron con listas abiertas donde el voto se dispersa entre múltiples candidatos. El Pacto, en cambio, concentró sus 88.526 votos en una sola lista cerrada, lo que demuestra una cohesión política y una disciplina electoral que los partidos tradicionales, con toda su maquinaria, no lograron igualar en términos de unidad.
La curul obtenida a través de la lista cerrada encabezada por Felipe Hernández tiene un significado que va más allá de un escaño legislativo. Representa la consolidación de una segunda corriente progresista en el Magdalena, articulada directamente con el proyecto político nacional liderado por el presidente Gustavo Petro. Durante años, la izquierda regional tuvo un solo referente: el movimiento Fuerza Ciudadana, impulsado por Carlos Caicedo, que construyó una red progresista con profundo anclaje en el departamento. Hoy ese escenario es diferente, y los resultados electorales lo confirman.
En ese proceso de construcción ha sido determinante el liderazgo de Patricia Caicedo. Fue ella quien asumió la responsabilidad de levantar las banderas del Pacto Histórico en el Magdalena, organizar equipos territoriales y consolidar una lista competitiva con capacidad real de llegar a la Cámara. Su trabajo no es una intuición política: tiene respaldo en cifras. En la consulta interna del Pacto Histórico celebrada en octubre de 2025 —su primera postulación al Senado de la República— Patricia Caicedo obtuvo 74.982 votos, ubicándose en el tercer lugar nacional entre todos los aspirantes, convirtiéndose en una de las mujeres más votadas del país en ese proceso. Un resultado que la proyecta como uno de los referentes políticos progresistas más sólidos del Caribe colombiano.
El crecimiento del Pacto Histórico en el Magdalena no es un fenómeno aislado ni circunstancial. Es el resultado de organización, trabajo territorial y una lectura acertada del momento político que vive el país. Mientras otras fuerzas se apoyan en sus estructuras históricas, el Pacto está construyendo las suyas con una generación de liderazgos nuevos, con presencia en los territorios y con un discurso que conecta con sectores que antes no encontraban representación en la política regional.
Las cinco curules del Magdalena representan, en conjunto, un nuevo equilibrio: partidos tradicionales que resisten, sectores de derecha que mantienen su electorado, y una corriente progresista que crece con convicción y con votos. Pero dentro de ese equilibrio hay una tendencia que merece atención: el Pacto Histórico no solo participó, sino que lo hizo con la mayor concentración de votos por lista en todo el departamento. Eso no es un detalle menor en una región donde la política ha estado históricamente dominada por las maquinarias tradicionales.
La política en el Magdalena está cambiando. Y los números de estas elecciones indican que ese cambio ya no es una promesa: es una realidad en construcción.

