Álvaro Uribe sabe que va a perder. No puede mover la intención de voto de su candidata Paloma Valencia, la estrategia de los atentados le está dando rendimientos decrecientes, y los medios que la replican están tan desprestigiados que ya nadie los ve. Ante ese panorama, el expresidente no se queda quieto: ejecuta una jugada maestra en el tablero internacional, y la está ejecutando desde Ecuador.
El eje Uribe–Noboa y la conmoción diplomática que se viene
Su visita a Daniel Noboa —”Nobita”, el presidente del país por donde más narcotráfico está saliendo en 2026, dueño de empresas por donde transita esa misma droga— no tiene nada de protocolar. No fue a retomar viejos rumores sobre la base de Manta ni a tomarse fotos. Fue a trazar estrategia directamente con quien le conviene tenerlo de aliado. El objetivo: provocar una conmoción diplomática entre Colombia y Ecuador que le sirva de detonante electoral en casa.
La “papaya” de Nariño
La política, sin embargo, no solo se juega en cancillerías. También se juega en los flancos débiles del adversario, y Uribe encontró uno: Nariño. El departamento que más frontera comparte con Ecuador tiene un gobernador afro elegido por el Pacto Histórico, el partido del presidente Petro. Con esa “papaya” sobre la mesa, basta fabricar un incidente y construir la historia para replicarla en los medios aliados de ambos lados de la frontera.
El mecanismo ya está en marcha. La carta anónima publicada por Darcy Quinn —periodista, esposa de Ríos Velilla, y que escribe mal el nombre del departamento de Nariño en varias ocasiones— lleva al pie la firma de un “Dios y Patria” y va dirigida expresamente al expresidente Uribe. En ella se señala, sin ninguna prueba, que el gobernador Luis Alfonso Escobar financió el magnicidio de Miguel Uribe Turbay.
No es la primera vez que se opera así. En el juicio contra Diego Cadena, y en el caso por manipulación de testigos y fraude procesal, quedó en evidencia el patrón: un abogado con maletín visita al testigo y le ofrece plasmar un testimonio a la medida. Esta carta huele igual. El gobernador Escobar ya denunció los señalamientos ante la Fiscalía. El Pacto Histórico, mientras tanto, espera que su futuro no sea el que corrió el alcalde de El Roble, Eudaldo Díaz.
El último eslabón: Bernie Moreno:
Falta una pieza para completar el cuadro. Bernie Moreno, el pariente presidencial apátrida, llegará a Colombia como “observador electoral”. Es el eslabón que le faltaba al perdedor: con él amarrado, Uribe tiene el argumento para invocar una intervención de Estados Unidos en unas elecciones que, de otra forma, va a perder. Caer parado, quedarse con un aliado regional vecino, y dejar la semilla de la deslegitimación sembrada. Esa es la jugada.

