Las cifras de impunidad que sostiene la Fiscalía General de la Nación son en una palabra: ESCANDALOSAS. Según registros digitales, la cifra se mantiene entre el 90 y el 94 %, mostrando serios problemas estructurales que estancan, embotellan, dilatan, o sencillamente, cualquier persona con poder judicial, político o económico, logra llegar al vencimiento de términos.
A pesar de que la fiscal Luz Adriana Camargo fue ternada a su actual investidura por el ex presidente Gustavo Petro, y una de sus almas mater es la Universidad Libre de Colombia, reconocida por ser de izquierda, su gestión se ha marcado más por darle agilidad a procesos contra cercanos Petro, alimentados por su contraparte con un batallón de medios privados resonando los procesos, y por supuesto, no dando lugar a lo que las mayorías populares, como las del Eje Cafetero y el Valle después del terremoto, piden claridad y justicia.
Si bien la responsabilidad individual debe ser de carácter ético y en concordancia con la ley, llama la atención una presunta preferencia de la Fiscalía por los casos que dan titulares contra figuras de izquierda, así como la ausente iniciativa de mejorar las deprimentes cifras de impunidad, por el contrario, la fiscal no se inmuta por la “Ley de sometimiento” propuesta por el gobierno de Abelardo De La Espriella, que indulta a la gran mayoría de narcotraficantes, despojadores y paramilitares que han manchado de sangre la historia de Colombia, muchos de ellos ex clientes del actual presidente.
¿Acaso la ley de sometimiento le facilita el trabajo a la fiscal por eso se guarda silencio? ¿Qué opinión tiene el gremio judicial de esta ley?
