El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este domingo que interpondrá una denuncia penal por calumnia contra el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, luego de que este afirmara, en declaraciones a la revista Semana, que Petro se reunió en Manta con personas vinculadas al narcotraficante conocido como alias Fito. La decisión eleva una fricción diplomática, que ya venía gestándose entre los dos gobiernos, a un enfrentamiento abierto en el terreno judicial.
Los señalamientos que detonaron la crisis
El origen de la controversia se remonta a mayo de 2025, cuando Petro viajó a Ecuador para asistir a la posesión presidencial de Noboa y, según relató, aprovechó la estadía para quedarse tres días en la ciudad costera de Manta, donde trabajaba en la escritura de un libro. Fue precisamente ese episodio el que Noboa cuestionó públicamente, al sugerir que los propietarios del lugar donde se hospedó el mandatario colombiano tendrían vínculos, directos o indirectos, con el narcotráfico, y que Petro habría sostenido encuentros con allegados a la cúpula criminal del país vecino.
Petro respondió con contundencia. “He decidido demandar penalmente al presidente Noboa por su calumnia”, escribió en su cuenta de X, y desplegó una serie de argumentos para desmentir las acusaciones.
La defensa de Petro: el Ejército ecuatoriano como testigo
El argumento central del presidente colombiano descansa en una paradoja que él mismo expone: fue el propio Noboa quien ordenó al Ejército ecuatoriano custodiarle durante toda su permanencia en Manta, incluyendo las noches. A su juicio, resulta contradictorio que se le señale de mantener contactos oscuros en un lugar que estaba bajo vigilancia militar permanente ordenada por su acusador.
Además, Petro indicó que su escolta de la fuerza pública colombiana también estuvo presente y puede rendir declaración bajo juramento. Sobre el lugar donde se hospedó, lo describió sin ambigüedades: “una cabaña de madera que fue un buen lugar donde mirar el mar”, sin lujos ni ostentación, a la que la prensa colombiana accedió sin encontrar nada inusual.
Jorge Glas: El punto de quiebre
Petro reveló además el episodio que, según él, marcó el inicio del distanciamiento entre ambos mandatarios. Durante la posesión presidencial, el presidente colombiano le solicitó a Noboa la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, a quien califica de preso político y ciudadano colombiano, y quien, según Petro, se encuentra en condiciones de extrema desnutrición. Esa petición, afirma, generó la frialdad con la que fue tratado durante la visita oficial.
Noboa, en caída libre
Las acusaciones de Noboa llegan en un momento de notable debilidad política interna. De acuerdo con datos de la firma encuestadora Maluk Research, publicados en abril pasado, el presidente ecuatoriano registra apenas un 27% de aprobación frente a un 69% de desaprobación, cifras que reflejan un gobierno acorralado por la oposición social y cuestionado internacionalmente por su política de seguridad.
Una conspiración más amplia, según Petro
El mandatario colombiano no se detuvo allí. Insistió en que existe una estrategia coordinada entre sectores del gobierno estadounidense, el ejecutivo ecuatoriano y la oposición colombiana, encabezada por el expresidente Álvaro Uribe, orientada a mantenerle en la lista OFAC del Tesoro de Estados Unidos. Señaló, además, que ya entregó grabaciones de comandantes ecuatorianos directamente al presidente Donald Trump como parte de esa disputa.

