Ante una multitud reunida en el parque José Hilario López de Pitalito, Huila, el candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, presentó un ambicioso programa de gobierno cuya columna vertebral es la lucha frontal contra la corrupción. El aspirante definió este fenómeno como “el principal obstáculo para el desarrollo del país” y anunció medidas que, de llegar a la presidencia, transformarían de raíz el marco legal e institucional que hoy enfrenta este problema.
El fin de los privilegios para corruptos
La propuesta principal fue la creación de una Ley Nacional Anticorrupción, La iniciativa clasificaría la “gran corrupción” como delito grave. Esto implicaría la eliminación de figuras como la casa por cárcel y otros beneficios procesales para quienes cometan actos de corrupción de alto nivel. La propuesta contemplaría incentivos económicos y jurídicos para quienes aporten información que permita desmantelar organizaciones criminales vinculadas al Estado y el fin de los denominados “salones VIP” en las cárceles para políticos condenados.
Un sistema institucional con presencia en los territorios
Como complemento a la ley, Cepeda propone la creación de un Sistema Nacional Anticorrupción con alcance territorial, diseñado para actuar en tres frentes simultáneos: prevención, investigación especializada y reparación integral a las víctimas. En sus propias palabras, la corrupción “nos arrebata el futuro, nos arrebata el derecho a la salud, a la educación, a la paz”.
El sistema busca también blindar la contratación pública mediante mecanismos que permitan identificar plenamente a las personas jurídicas que participan en licitaciones estatales y que arrastran obligaciones tributarias pendientes, cerrando una de las puertas más utilizadas para desviar recursos.
La evasión fiscal, otra forma de corrupción
El candidato incorpora la evasión tributaria de “cuello blanco”. Señaló como una contradicción inaceptable que sectores de altos ingresos acumulen riqueza sin consecuencias, mientras amplios sectores de la población asumen cargas fiscales desproporcionadas. Su propuesta contempla sanciones severas para grandes contribuyentes que no paguen impuestos acordes a sus ganancias, bajo el principio de que la tributación debe guardar relación directa con la capacidad económica de cada quien.
Regalías para el desarrollo, no para la corrupción
Otro punto central es la reforma al Sistema General de Regalías. Cepeda sostuvo que los recursos derivados de la explotación minera y de hidrocarburos deben llegar efectivamente a las regiones en forma de agua potable, vías, energía eléctrica, salud y educación, en lugar de ser “devorados por políticos corruptos”. Para garantizarlo, propone ampliar la participación ciudadana y fortalecer los movimientos sociales como mecanismos de control del gasto público.
El candidato hizo un llamado a la movilización de cara a la primera vuelta del 31 de mayo, enmarcando su propuesta anticorrupción no solo como una política de gobierno, sino como lo que denominó una “rebelión ciudadana” para arrebatar el gasto público a las redes políticas que hoy, a su juicio, lo controlan.

